jueves, 10 de octubre de 2013

UN CAMBIO EN MI VIDA

UN CAMBIO EN MI VIDA

Cada día las cosas van cambiando y de alguna manera se dice que se avanza, pues estar estancado en la vida…es como decir que se está muerto.

Hay cambios que se realizan para  mejorar, y para mi cambiarme de colegio fue algo que me hizo crecer como persona y que sin lugar a dudas fue un cambio drástico que me llevo a mejorar cada día más.

Mi experiencia en el Loyola comenzó en el 2011, con mucha expectativa espere el día en el que comenzaría una nueva etapa en mi vida. Los primeros días todo fue felicidad y comencé a conocer mucha gente, pero al realizarse la división de los salones, empezó la cosa enserio, los trabajos, las exigencias y todas las cosas nuevas cosas hicieron efecto en mí, y sentía que me derrumbaba como un castillo de naipes, pues no esperaba un cambio así y sentí por un momento que no podría continuar, no puedo negar que me gustaba el ambiente, la gente, y sin lugar a dudas mis nuevas amigas, pero la presión en mí, era demasiada.

Mi equipo de trabajo en esa época era un apoyo para mí, éramos 5 personas, gracias a ellos fui dejando de lado ese miedo y esa presión de no poder cumplir con todo o de que en algún momento pudiera fallarme a mí misma o fallarle a mi familia. Al finalizar el primer semestre, todo en mi cambio, pues ya tenía confianza, nos había ido muy bien y ya todo era mejor, la amistad con mis amigas (os) había crecido y era más fuerte, las cosas cada día iban mejorando y sentía que éramos una familia.

A partir de eso, todo fue felicidad, pues siempre era difícil mantener un rendimiento académico bueno y no es para menos, para eso estábamos allí, pero al acostumbrarme todo era más sencillo, y las actividades realizadas en todo el año eran realmente agradables y nos unían más.  Cada clase nos dejaba una enseñanza, no solo académica, si no también ética o personal, que nos ponía a reflexionar.

Al finalizar ese año, las ganas de irme y de tirar la toalla habían desaparecido y ya tenía un problema mayor, la despedida de mis amigas y de mis amigos, pues algunos se iban del todo del colegio y sin duda alguna me iban hacer mucha falta.

Esos 4 personajes de mi equipo, esos 4 caballeros, son como mis hermanitos, (Daniel, Marlon, Yesid y Mateo) los adoro y gracias a ellos he aprendido muchas cosas… risas, lágrimas, agradecimientos y una gran amistad  creció entre nosotros.

Al año siguiente, llagaba el momento de tomar las decisiones importantes, como decidir porque línea de investigación irnos, y si había necesidad de cambiarse de equipo, se hacía.
Mis 4 hombres tomaron sus caminos y yo debía tomar el mío; pues al quedar sola, busque personas que estuvieran enfocadas en mi misma línea (La biotecnología); y, ¡o sorpresa! Formamos un grupo de 5 niñas, (Yurley, Yeraldin, Ana María y Yureny) cada una con un gran desempeño en el equipo y académico. Pero todo fue más allá, pues al correr el tiempo, creamos nuestro proyecto de investigación, por el que hemos luchado, trasnochado y demás; visitas, sugerencias y un gran interés de nuestra parte hicieron florecer el famoso grupo Bioinnovadoras o también el grupo papa.

Pero no solo era el proyecto, o el rendimiento académico, pues en ellas encontré un apoyo, unas personas maravillosas, grandes amigas, confidentes, como se dice, para las que sea, convirtiéndose en mis mejores amigas, en mis hermanas y las personas con las que disfrute de alegrías, tristezas, triunfos, derrotas, enojos, satisfacciones, entre muchas otras cosas. Este fue un año único, cada una de las personas que formaba parte de mi pasado y mi presente, eran importantes, pues se formó una familia. Siempre poníamos delante de nosotras la felicidad y la diversión, para poder hacer el resto de las cosas…y mis 4 caballeros seguían a mi lado y por supuesto juntos y siempre apoyándonos desde una situación diferente.

Todo era diferente, mi salón, el más eufórico, unido y con unas ganas inmensas de ser felices cada día, hacíamos del diario vivir una experiencia inolvidable.

Llegamos de nuevo al final, y nuevamente las despedidas eran difíciles y más aún si tenía en cuenta que uno de mis 4 caballeros se iba y no solo del colegio, si no del país. Se siente su vacío y lo extraño mucho, pero era algo que el quería.

Mi proyecto por su parte, estaba listo para iniciarse en el laboratorio, pero en este año, no fue posible…por muchas situaciones, pero de igual forma seguíamos firme con él y sabíamos en algún momento lo íbamos a realizar.

Y bueno, llego mi año final, el más esperado desde siempre, pero el que no quieres que se acabe, un año diferente, al principio no de mi total agrado, pero igual todo mejoro y en mi nuevo salón, se encontraban antiguos amigos, que por razones no entendidas por mí, perdimos contacto por un tiempo, pero al  estar de nuevo juntos, se restableció el vínculo. Este año ha sido un éxito para nuestro proyecto, porque hemos avanzado mucho, vamos en la mitad del proceso y va por un muy buen camino.

Este año hemos tenido muchos momentos especiales y cada día pienso que haber llegado al Loyola cambio mi vida, me hizo crecer como persona y a pesar de todos los problemas o de todos los momentos de debilidad, le agradezco mucho, no puedo negar que fue algo diferente a lo que pensé, pero de igual son más que conocimientos lo que me brindó y me brinda; pues las personas que pasaron por mi vida y otras que llegaron, son muy importantes para mi…y son grandes en corazón y en mucho más que eso.

Juliana Aristizabal Ortiz / 11°1

martes, 8 de octubre de 2013

MI HISTORIA EN LA INSTITUCIÓN EDUCATIVA COLEGIO LOYOLA PARA LA CIENCIA Y LA INNOVACIÓN

A FINALES DEL AÑO 2011 ACABABA DE LLEGAR DESPUÉS DE UN DÍA DE CLASES EN MI ANTIGUO COLEGIO, DE ESTAR CON MIS VIEJAS AMIGAS CUANDO MI MADRE ME DIO UNA NOTICIA QUE CAMBIARÍA MI VIDA COMPLETAMENTE.

Me dijo que debía cambiarme de colegio, la situación económica no era la mejor y debía ingresar a un colegio público para ahorrar dinero.
 Mi madre conocía a la familia Pulgarín Taborda, donde las hijas estaban cursando sus grados en la Institución Educativa Colegio Loyola para la Ciencia y la Innovación, me dijo que este colegio no era como todos los demás, trabajaba con una metodología diferente, la cual consiste en trabajo por equipo. No me encontraba muy animada por esta noticia, ya que era muy feliz en mi colegio donde había estudiado toda mi vida, no quería ingresar nueva a una Institución en la que no conocía a nadie, no quería adaptarme a una nueva disciplina ni estar con personas tan diferentes a mí que llevaban mucho tiempo compartiendo juntos, tenía miedo de no hacer amigos y de no sentirme bien, o peor,  de sentirme abandonada por mis amigas, pero lo que más me dolía era graduarme sin mis amigas con las que había compartido por más de 9 años. 

Pero sabía que tenía que ser fuerte y adaptarme a los cambios, así que presenté el examen para ser admitida en el colegio, la primera vez que entré quede algo decepcionada por el aspecto ya que en mi concepto, la institución se encontraba descuidada y tenía una apariencia sucia en la entrada, lo cual no me agrado mucho y no era tan espaciosa en comparación con mi antiguo colegio, pero deje a un lado las críticas negativas y me enfoque en lo que en verdad valía la pena, la calidad del trabajo y todos los comentarios positivos que había escuchado, posiblemente iría a hacer parte de uno de los mejores colegios de Medellín, con énfasis en la ciencia e investigación, así que debía ser excelente y obtener un buen resultado en el examen, lo que logre satisfactoriamente.

PRIMER DIA

Llegue al colegio siendo la única estudiante nueva del grado decimo en el año 2012, no sabía que esperar, me encontraba muy nerviosa al ver como todos los estudiantes se emocionaban y hablaban acerca de sus vacaciones, note el compañerismo entre ellos pero temía que no me acogieran bien o sentirme excluida, lastimosamente mi actitud tímida no me ayudo a socializar así que me sentí muy aliviada cuando se acabo este día y llegue a mi casa, pero estaba decepcionada de mi misma, por hablarle a pocas personas, por sentirme tan sola y sentí nostalgia por estar en un lugar en el cual no me sentía parte. Fue pasando el tiempo y descubrí que todo dependía de mi, así que mejore mi actitud e intente ser amable y positiva, lo que fue dando resultado y logre sentirme una estudiante mas del colegio Loyola.

El proceso de adaptación fue el más difícil de todos, no solo la parte social, sino la parte académica. Mi equipo de trabajo no fue el mejor y para el grado decimo se tiene un nivel muy alto de exigencia, el cual no se evidenciaba en nuestros trabajos, que se dejaban para ultima hora y eran presentados mediocremente, todo esto me desmotivaba y sentía deseos de estar en un equipo mejor, ya que el equipo no se entendía bien y por mi parte, ser nueva me hacia inexperta hacia la metodología y necesitaba alguien que me ayudara a progresar y salir adelante, lo que no sentí por parte de mi equipo, la mayor parte del tiempo se presentaban peleas y no se buscaban soluciones, pero con la ayuda de los maestros y los padres de familia, y  por supuesto, con el compromiso y la motivación de cada integrante por progresar, se pudo dar lo mejor de cada una y demostrar que el esfuerzo da frutos.



ULTIMO AÑO

Para el año 2013 llegue muy motivada y emocionada por ser el último curso en el colegio, la mejor experiencia de todas es vivir el año once, acompañada por mis compañeros, recordar todo el apoyo que recibí por mis amigos loyolistas, y todo el avance que viví junto con mis compañeras de equipo, la integración de 2 nuevos compañeros a la mesa, todo el esfuerzo que hemos puesto, el empeño que le damos al proyecto institucional, lo que me hace sentir orgullosa de graduarme junto a personas tan excelentes, que cada día demuestran que a pesar de las dificultades se puede sobresalir y que se puede ser personas aplicadas, sin dejar de lado el humor y la alegría. Así que espero aprender mucho, ser más responsable y dedicada, graduarme, ingresar a la Universidad, pero mi prioridad es pasar muy rico este año, dejando huella en los demás grados, en los maestros, en mis compañeros en mi memoria ♡

SARA VALEST GONZÁLEZ
ONCE UNO.


lunes, 7 de octubre de 2013

domingo, 6 de octubre de 2013

UNA BUENA DECISIÓN



Mi historia en el Loyola comienza de una forma muy peculiar.

Toda mi vida fui algo así como una víctima del sistema, tuve muchos problemas en mis otros colegios debido a que no tenía un “buen comportamiento” sin embargo mis notas eran muy buenas, y para el disgusto de muchos profesores debían ponerme en el cuadro de honor, así fuera en el segundo lugar por no comportarme como ellos querían…
Cuando estaba en quinto hice un examen de coeficiente intelectual y obtuve un muy buen puntaje, debido a esto se aclaró él porque era tan indisciplinada en las clases, era porque aprendía más rápido que las demás (Antes del Loyola estuve en colegios femeninos) para sexto buscábamos un colegio diferente, de educación personalizada, cosas por el estilo, pero todos tenían mensualidades muy altas y mis padres no podían costearse esos precios, me cambié de colegio, pero a uno normal, y luego de estar allí un año regresé a mi antiguo colegio, donde estudié desde los cuatro años.

Cuando estaba en noveno en el año 2010 ya estaba cansada, todas las mañanas sentía ese desagrado por ir al colegio, siempre le decía a mi mamá que no quería ir, pero igual debía ir y terminaba yendo, no fue un buen año. Este desagrado era por muchas cosas, ya estaba cansada de esas niñas, no tenía nada en común con ellas, no soportaba el ambiente, los profesores, las clases, el simple uniforme, ya estaba cansada de todo. Al final como toda historia las cosas terminaron bien, y como me pasa muy seguido, solo las cosas buenas quedaron.

Para pasar a décimo sabía que debía irme, si me quedaba, por salir de un colegio privado, mi educación superior sería muy costosa, entonces el plan era irme para el CEFA donde mi madre trabajaba, pero resultó una nueva alternativa…
La hija de una amiga de mi madre supo de un nuevo colegio que era prácticamente todo lo que habíamos buscado hacía 4 años, era casi perfecto para mí, pero había un problema, el colegio inició en el 2010 con el grado octavo, y en ese año yo terminaba noveno, iba un año adelante, entonces si quería entrar debía repetir noveno…

Fue una decisión muy complicada, porque tenía dos posibilidades, continuar con el plan inicial en el CEFA y seguir siendo una víctima del sistema, o atrasarme un año pero con la ventaja de que estudiar podría dejar de significar una tortura para mi…

Luego de pensar mucho, con la ayuda de mis padres, la decisión fue tomada, y ahí inició mi experiencia Loyola.

Ingrese al Loyola en el año 2011, y así inició una de las mejores experiencias que personalmente no cambiaría por nada.

Al llegar experimenté muchos cambios y adquirí muchos aprendizajes. Uno de los primeros cambios fue el estar en una institución pública y mixta, toda mi vida había estudiado en colegios femeninos y privados, fue muy interesante con lo que me encontré en el colegio. Tuve la oportunidad en un periodo de estar en un equipo en el que era la única mujer, no fue una experiencia muy agradable, el trabajo solo con hombres no me quedó gustando, pero la convivencia con ellos estuvo bien, hay casos de casos, pero logré encontrar muy buenos amigos.


Algo muy significativo que adquirí al llegar al Loyola fue el mejor entendimiento y conocimiento de mi ciudad, compartir con personas de diferentes partes de la ciudad, sus situaciones cotidianas, escuchar nombres de barrios de los que no tenía conocimiento, todo esto me ayudo a ser más consciente sobre la realidad que muchos compañeros viven.

En el Loyola también aprendí lo que es estrellarse contra el muro y perder. En el primer año, el segundo periodo perdí tres disciplinas (Una de ellas no muy justamente), fue algo muy duro porque nunca había perdido una materia en toda mi vida escolar, pero entendí que no siempre se gana y es importante aprender de estos errores.

Una de las cosas más interesantes que he vivido en el Loyola es participar del gobierno escolar, en noveno (2011) fui Representante de los Estudiantes al Consejo Directivo y en décimo (2012) fue elegida como Personera, ambas experiencias fueron muy interesantes, algo complicadas, pero muy buenas y me han llenado de grandes aprendizajes.

El trabajo en equipo es algo que me ha gustado mucho, he hecho buenos amigos y compañeros de trabajo, he aprendido mucho de ellos. Cuando ingresé al colegio mis equipos no fueron muy buenos, algunos no cumplían con sus deberes, la convivencia era muy complicada y faltaba concentración a la hora de trabajar, aunque al final todo salió bien porque hice parte de un buen equipo de trabajo, se sentía un gran cambio al ver que cada miembro estaba comprometido con su deber y se respetaba más la responsabilidad; En mi segundo año tuve un equipo de trabajo excelente, con el culminaré mi experiencia en la institución  y me siento muy agradecida de poder contar con ellos y tener la maravillosa oportunidad de compartir y aprender de cada una de estas personas tan sorprendentes.

Hacer parte de la construcción de algo nuevo es un proceso muy complejo y difícil pero muy gratificante a la hora de obtener resultados, ser los primeros en algo es un gran orgullo, se siente increíble el poder decir que hago parte de la Primera Generación de esta Institución.


Mi historia, mi vida, mi experiencia en el Loyola ha sido increíble, este es el colegio perfecto para mí, por el trabajo en equipo, la investigación, las clases, la simple forma en que se distribuye un salón de clase, el uniforme, todo es MUY diferente, honestamente, no soy capaz de imaginarme lo tradicional luego de haber vivido esta maravillosa experiencia que es la Institución Educativa Colegio Loyola para la Ciencia y la Innovación, una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.

Hadaluz Pulgarín Taborda
11°1

viernes, 4 de octubre de 2013

MI TRAVESÍA EN EL LOYOLA.

En diciembre del 2010, me convocaron a una reunión en el Sena allí estábamos los mejores estudiantes de Medellín,  le comentaron a mis papas de la propuesta de este nuevo colegio, la verdad fue una propuesta creíble que prometía muy buenas cosas. Luego de esta reunión tenía que esperar la llamada para presentarme tal día a la institución, paso todo el mes de enero y los dos primeros días de febrero y nada, pero de repente me encontré un compañero quien me dijo muy asombrado un 2 de febrero del 2010, usted porque no ha ido ya empezó la aventura entonces ¿vamos mañana? el bus nos recoge a tal hora pase por mí. Al siguiente día era en ese entonces 3 de febrero me levante muy temprano y pase por él, nos dirigimos hacia la ruta, el bus nos recogió y nos dirigimos hacia el colegio.
3 Febrero 2010
Un 3 de febrero de 2010 yo Andrés Zapata Gallego empecé el camino hacia una nueva educación, un  experimento con los mejores estudiantes de los colegios públicos de Medellín, entre esos estaba  yo era de los “mejores”. Al llegar a la institución no me hallaba, estaba nervioso, mi compañero Juan Pablo Molina me dijo que nos fuéramos para el salón que era 8°1, cuando llegue encontré una multitud de estudiantes que quizá no sabían si eran mejores que yo, pero para serles sinceros yo creía en mis capacidades como estudiantes, claro por algo está allí, vi mujeres hermosas la verdad no me resistí a mirarlas pero era demasiado tímido, poco sociable.
Así paso el tiempo en el grado octavo, haciendo muchos trabajos, experimentando esta nueva forma de educación con enfoque en la investigación, fue motivante por primera vez aprender a manejar el microscopio, páginas web etc. Cuando llego la entrega de notas del primer periodo, estaba sorprendido porque había perdido 6 materias, estaba muy asustado no sabía cómo decirle a mis padres, porque nunca había perdido tantas o mejor dicho no había perdido materias, pero es que seis ya eran muchas… Se llegó el día, llegue con mi madre muy asustado ella paso por las notas, la profesora le comento que no importaba porque apenas nos estábamos adaptando. Desde eso quede catalogado como unos de los “vagos” pero el único que podía cambiar eso era yo, me puse las pilas a cumplir con los trabajos a estudiar y así mejores mi rendimiento, pase al grado noveno con algunas dificultades pero con otra actitud. Inicio un nuevo camino, en el cual conocí nuevos compañeros, me adapte muy bien desde el principio a la metodología que se iba a llevar a cabo durante el año. En ese año se nos inculco más el trabajo en equipo y la metodología de la investigación, tanto así que el proyecto que se iba a llevar a cabo era sobre Viviendas sostenibles, se inició el trabajo en los laboratorios, se nos dio a conocer todo lo que conforma una investigación, como: La pregunta, la descripción del problemas, los objetivos, metodología etc. Con la ayuda de un asesor el primer semestre conformamos todo lo teórico, pero ahora venía lo práctico y lo que se debía hacer era una maqueta de una vivienda sostenible. En el segundo semestre nos dedicamos mucho a realizar la casa, esta debía ser mostrada en noviembre, pero estábamos retrasados, al fin logramos terminar pero era una maqueta que no cumplía con el nivel que se supone el que debíamos tener, por ello no fuimos elegidos para exponer en la muestra institucional. Este nuevo año, fue quizás el más significativo, porque se nos dio la oportunidad de realizar nuestra propia investigación, se nos dieron 4 líneas: Robótica, biotecnología, ingeniería inversa y nanotecnología, además que éramos libres de trabajar con quien quisiéramos.
Por supuesto escogí trabajar con quien ya conocía un poco, elegimos entre todos trabajar biotecnología, pero ahora ¿sobre que vamos hacer la investigación?, esta pregunta nos dio vuelvas y vueltas, hasta que en clase de biología se nos asignó una exposición sobre BIOTENCOLOGIA VEGETAL, la preparamos muy bien, expusimos y dijimos, ve que bueno seria trabajar micropropagación in vitro en una planta, pero ahora la nueva pregunta ¿Qué planta?, nos dio vuelta, hasta que Juan pablo, un miembro del equipo vio una crema que era hecha a base de ORTIGA, nos contó y decidimos empezar a investigar sobre la planta, nos dimos cuenta que era tratada como maleza y que esta además tenía demasiadas propiedades medicinales, así empezamos a realizar todo la teoría del proyecto, fue muy difícil lograr terminar de lleno todo lo teórico y además que teníamos un asesor, el profesor William Pérez, quien conocía bastante sobre la investigación, bueno al fin logramos terminar la teoría, y ahora lo práctico, lo más importante, no era posible ingresar al laboratorio por cuestiones administrativas, aquí llego el desánimo de todos, porque lo que más nos motivaba era entrar a realizar las prácticas en el laboratorio, por cuestiones de administración en este año no se pudo realizar las practicas. Once, el año más expectante, icfes, pruebas del conocimiento, graduación, miles de cosas rodeaban la cabeza de todos.
Este año para mí ha sido el mejor de mi vida escolar, porque sientes ya que será de mi vida cuando salga, te haces mil preguntas que no puedes responder, debes tener claro tu futuro, que quieres estudiar, donde etc.  Devolviéndonos un poco en lo que fue el primer semestre, fue duro porque debíamos tener lista la investigación, estar bien finos para los icfes, para icfes fue una preparación muy buena en todas las áreas, creo que cuando se den a luz los resultados el colegio quedara muy bien posicionado. Ahora terminar la investigación, al fin pudimos entrar a los laboratorios, al principio fue muy duro adaptarnos, pero poco a poco fuimos aprendiendo y yendo solos a realizar las practicas, pero nada que se ven buenos resultados, pienso que fue muy tarde para ingresar pero aun así hemos logrado recopilar datos importantes que quizás quienes vienen  atrás de nosotros lo pueden continuar.
La graduación rodea mi cabeza, estoy colgado en algunas áreas, pero sé que tengo las capacidades para recuperarlas y lograrme graduar.
La universidad, estoy ansioso por presentar el examen a la de Antioquia, espero ya tener una parte asegurada de mi futuro lo que quiero estudiar allí, es ingeniería civil o ambiental.
Todas las experiencias vividas son muy gratificantes, dejan huella en mi vida, porque me deja claro lo que quiero ser, y para donde voy.