Esta no es una historia de terror, ni mucho menos de hadas y castillos, esta es un historia de la vida real.
En el año 2012 me
encontraba cursando décimo grado, aquel año fue arduo decisivo, pues desde ahí se empezaba a
definir mi futuro, mis aspiraciones, y lo que yo iba a ser en mi vida enfrentándome
al mundo real, en realidad el saber estas cosas me asustaba, pero era algo que tenía
que afrontar, y lo asumí, ese año fue donde conocí a mi grupo de investigación
pseudotex, aunque los lazos al inicio no fueron muy fuertes, con el tiempo se
fueron estrechando también tengo mucho que agradecerle a la docente Paola
Vallejo, pues ella fue el apoyo incondicional y la voz de aliento que nunca se
marcho.el grado donde se podrá obtener “la libertad” sin embargo no lo siento así, aunque tengo muchas ganas de saber que me depara el destino es intimidant saber qué es lo que hay en él, es un arma de doble filo. Aquí me encuentro construyendo el camino y dando pasos en el tratando de no pisar en falso para no desmayar, aunque se siente la presión y la carga de un mañana, también se tiene que aprovechar para vivir el hoy el presente, pues es el tiempo en el que podré compartir con mis compañeros en un “ultimo brindis” porque cada uno tiene sueños y metas por cumplir y con nuestras capacidades es muy factible que lo podamos lograr. Comparto con mis compañeros, MIS HERMANOS, la última copa, el último vals y brindo por el mañana que es incierto pero que ya está aquí, un mañana que vemos lejano, aunque ya nos esté abrazando.
Jacqueline Londoño Medina
11º2

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