lunes, 30 de septiembre de 2013

Navegando en un nuevo mundo

NAVEGANDO EN UN NUEVO MUNDO

En una época en donde lo misterioso era lo más deseado, un grupo de personas se embarcaron en un viaje para explorar el mundo, esta aventura comenzó en un frio febrero, muchos temían no volver a casa, pero el misterio de lo que nos aguardaba el mundo nos hacía querer ir a explorar.

Todos teníamos un cargo, todo funcionaba de maravilla, hasta que de un momento a otro, todo dejo de funcionar como debía, esto nos afectó en gran medida, creímos perder la esperanza; la comida empezó a escasear, el barco decaía cada día, y cuando creímos que se acercaba nuestro fin, volvimos a tener una luz de esperanza, llegamos a una hermosa isla, donde el agua golpeaba las rocas haciéndose escuchar la melodía del mar, la arena morena y suave como un beso, el canto de las aves hacían ese lugar, un lugar en el que todos quisieran quedarse, era tan placentero estar allí, pero para que querer quedarse en un solo lugar si el mundo está lleno de maravillas, pronto recogimos agua y alimentos que nos servirían en nuestro viaje, sin saber que nos aguardaba el océano, volvimos a embarcar.
Como era de esperar el viaje no es nada sencillo, poco tiempo después de embarcar de esa hermosa isla, una gran tormenta ha hecho destruir el barco, mas sin embargo tenemos suerte llegamos a un hermoso archipiélago de allí todo recolectamos madera para reconstruir el barco, nos tomó más tiempo del que pensábamos, pero por fin salimos de allí, el lugar no era feo, pero tampoco queríamos quedarnos allí.

Pronto llegamos a puerto, era un hermoso lugar, se veían los veleros al atardecer, se escuchaba la música de los cantantes por sus musas, caminamos por todo el lugar, nadie entendía lo que hablábamos, pero esto no fue un impedimento, nos las ingeniamos para pedir algo de comer, llevábamos tiempo sin comer algo decente, pronto todos se nos acercaban, tratamos de explicarles quienes éramos, de donde veníamos, y que queríamos, creo que nos entendieron y sin duda alguna les dimos pena, aun no entiendo porque, mas sin embargo fueron muy amables, nos dieron de comer y un lugar en donde dormir, además pudimos abastecernos allí, pero era momento de retomar nuestro viaje.

Nuestra siguiente aventura nos llevó a un lugar futurístico, todo lo que encontrábamos allí era diferente a lo que todos conocíamos, pronto nos adaptamos a este lugar, muchos quisieron quedarse allí, en verdad era un lugar demasiado cómodo, todo lo hacían unos extraños aparatos de acero que se movían solos, era algo extraordinario de ver, muchos se quedaron, yo, y unos pocos decidimos irnos de allí, no era nuestro lugar, nos sentíamos aburridos sin nada que hacer, nos despedimos de nuestros amigos y seguimos adelante con nuestro viaje.

De pronto todo cambio, todo era una monotonía constante que pronto nos agobio, cada día era realizar las labores diarias, observando el agua golpeando el barco, el viento rosando nuestra piel, llevábamos tiempo sin tocar tierra firme ni puerto, morimos de hambre y la situación no era la más agradable para todos, aunque trabajábamos juntos, se notaba la falta que nos hacían nuestros compañeros que nos abandonaron, pero teníamos que seguir, siempre al horizonte ese era el lema del capitán, aun no sé si en realidad lo decía porque era verdad o solo para tener esperanza; no tardamos mucho en llegar a tierra firme, era un lugar oscuro, pero tenía su toque de belleza o bueno su toque bohémio, todos extrañábamos nuestro hogar, pero nuestro empeño logro hacernos a la idea de seguir nuestro viaje, y así fue; ahora han pasado tres años y medio y pronto regresaremos a casa o bueno en realidad a nuestro hogar, al lugar donde pertenecimos y en donde aprendimos tantas cosas, en pocas palabras volveremos a comenzar, no de nuevo, sino de una nueva forma que nos cambiara en nuestra forma de vivir.


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